IsaĆ­as 45 - 46

PROGRAMA No. 0839
ISAÍAS
Capítulos 45 - 46
Continuamos hoy, amigo oyente, nuestro estudio en el libro de Isaías con el capítulo 45. Y aquí, como ya hemos dicho, encontramos una sección que es realmente maravillosa. Es en realidad algo desafortunado que tengamos que avanzar rápidamente en esta sección, pero debemos hacerlo para cumplir nuestro plan de 5 años que estamos llevando a cabo. Ahora, en este capítulo 45, tenemos la identificación en cuanto a Ciro, la creación del universo material, y la salvación de Israel. Esos son los mismos temas que vimos en los capítulos anteriores con la excepción de la identificación de Ciro; así es que en los primeros 6 versículos de este capítulo tenemos el llamamiento de Ciro, o sea la profecía concerniente a Ciro antes de haber nacido. En realidad, este capítulo comienza con el último versículo del capítulo anterior, es decir, el capítulo 44. Ya hemos visto que esto ocurre en otros lugares de la Biblia, donde el último versículo de un capítulo tendría que haberse colocado en el capítulo que sigue. Usted puede encontrar eso en varios lugares en el Nuevo Testamento, y de seguro que usted comprende que la división de los capítulos y de los versículos en la Biblia, fueron hechas por los hombres.
Se cuenta que cierto monje, de la edad media, marcaba las divisiones de capítulos viajando en un burrito por algunos caminos de los Alpes. Cada vez que el burrito se detenía, él se inclinaba hacia adelante y hacía una marca con su pluma. Y esa marca era la que indicaba el final del capítulo. Por supuesto, que eso es nada más que una fábula, pero parecería en realidad que fuera así en algunas de las divisiones que tenemos, por la forma en que ese capítulo fue dividido. Hay veces que nos damos a pensar que fue el burrito quien hizo la división de los capítulos, porque ciertamente algunos de ellos han sido divididos donde no correspondían. Y esto es lo que tenemos ante nosotros aquí, ya que el versículo 28 del capítulo 44 nos dice:
28que dice de Ciro: Es mi pastor, y cumplirá todo lo que yo quiero, al decir a Jerusalén: Serás edificada; y al templo: Serás fundado. (Isa. 44:28)
Ese hombre fue señalado dos siglos antes de haber nacido. Alguien dirá: “Bueno, ¿por qué sería señalado este hombre por nombre?” Bueno, creemos que lo fue por dos razones: primordialmente, lo fue por identificación; para que cuando él apareciera no hubiera ningún motivo para no poder identificar de quien se trataba. Y luego, este hombre fue quien decretó que la nación de Israel regresara a su tierra, y eso es de suma importancia. Y, también, tenemos otra razón más. La presentamos en último lugar porque, bueno en realidad, no estamos seguros si debería haber sido la primera. Isaías va a identificar a uno nacido de una virgen, y Éste será único. Y será llamado Enmanuel, Dios con nosotros.
Ahora, si en 200 años Isaías va a estar acertado en cuanto a Ciro, entonces cuando nos movemos unos 700 años más tarde, es decir, de la época de Isaías, y él identifica que en ese período iba a nacer el Mesías, entonces la gente no iba a estar demasiado sorprendida; por lo menos deberían haber estado preparados para ello, porque Isaías estaba acostumbrado a hacer este clase de cosas. Así es que podemos notar que existen razones muy buenas por las cuales ese hombre es señalado aquí por nombre. Y, Dios le llama aquí a él “mi pastor;” y dice que “él cumplirá todo lo que yo quiero”. También indica que él iba a reedificar a Jerusalén. Dios utilizó a los asirios para tomar el reino del norte y llevarlo en cautividad.
Él utilizó a Babilonia para destruir a Jerusalén y tomar el reino del sur y llevarlos también a la cautividad, pero esta gente era gente mala. Y Dios los juzgó a ellos por eso. Pero este hombre Ciro es diferente. “Él es mi pastor,” dice, y él llevará a cabo lo que yo quiero”. Creemos que habrá dos cosas que nos sorprenderán cuando lleguemos al cielo algún día. La primera cosa que nos sorprenderá es que habrá allí gente que nosotros pensábamos que nunca llegaría allí. Y creemos que uno de los que estará allí será Ciro. Ahora, la segunda cosa que nos sorprenderá cuando lleguemos allí, al cielo, es que allí no estarán algunas personas que nosotros pensamos deberían estar, sin embargo, no estarán. Creemos que esas serán las dos sorpresas mayores que nosotros recibiremos cuando lleguemos al cielo. Pero, confiamos en que usted y yo, amigo oyente, estaremos allí. Y llegaremos allí si hemos cumplido con una condición, y esta es, que aceptemos a Cristo como nuestro Salvador personal.
Ahora, Él llama aquí a este hombre “mi pastor”. “Cumplirá todo lo que Yo quiero,” dice. Esto se puede traducir como: “Hará lo que me plazca;” no mi voluntad, sino lo que me plazca. Y esto es algo diferente. Después de todo, Nabucodonosor hizo la voluntad de Dios, él destruyó a Jerusalén, y creemos que, con el pasar del tiempo, Nabucodonosor llegó al conocimiento del Dios vivo y verdadero bajo el ministerio de Daniel, y eso tuvo lugar durante un período de años. Bien, veamos lo que dice ahora el versículo 1 de este capítulo 45:
1Así dice Jehová a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo por su mano derecha, para sujetar naciones delante de él y desatar lomos de reyes; para abrir delante de él puertas, y las puertas no se cerrarán: (Isa. 45:1)
Esta es una profecía muy destacada la que tenemos ante nosotros. Ciro no apareció en las páginas de la historia sino hasta 200 años después de Isaías, él vino procedente del este, de Persia, y allí se ha descubierto hoy un monumento; en realidad, lo que se descubrió fue una lápida, que identifica una tumba, y uno no puede leer eso sin reconocer que allí tenemos a un hombre humilde que había confiado en Dios. La mayoría de los gobernantes de esa época eran personas a las que les gustaba hacer alarde de lo que habían realizado; la mayoría de ellos eran mentirosos. Había que tomar las cosas que ellos decían con sumo cuidado porque eran muy mentirosos. A ellos les gustaba contar cuán grandes y poderosos eran. Era lo que hoy consideramos, los políticos modernos. Así es que no se podía confiar demasiado en ellos. Sin embargo, este hombre Ciro no hace cosas así Sí, él había conquistado el mundo; pero él no se jacta de eso.
Tenemos aquí que a él se le llama el ungido de Dios, y esto se aplica sólo a la persona del Señor Jesucristo, sin embargo aquí se le llama así a Ciro. ¿Por qué? Porque él iba a hacer lo que Dios quería. Él llevó a cabo la voluntad de Dios. Él libró a este pueblo de la cautividad, y le permitió que regresara a la tierra prometida. Y él también animó a aquellos que no habían regresado a que enviaran de sus posesiones; a que enviaran regalos de oro, plata y cosas preciosas para aquellos que habían regresado. En ese sentido, él se podría haber considerado como un Mesías gentil de Israel, y una tenue, débil indicación de Aquel que vendría más adelante. Ahora, ¿a qué se refiere las puertas mencionadas aquí? Bueno, creemos que son las puertas de Babilonia que fueron cerradas ante Israel y que no permitían que regresara a Palestina. Pero, Ciro fue quien las abrió. Y él dijo: “Si quieren salir, pueden hacerlo”. Esto hace de esta sección algo muy destacado.
Ahora, comenzando con el versículo 7, tenemos la creación del universo al mismo comienzo del tiempo. Aquí se hace una declaración muy destacada, mucho antes de que la ciencia moderna llegara a esta posición. Dios dice en el versículo 7, de este capítulo 45 de Isaías:
7que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo Jehová soy el que hago todo esto. (Isa. 45:7)
Ahora, Zaratustra o Zoroastro, fue un reformador de la religión persa, y en la India hoy, hay una religión que se llama Zoroastrismo, la cual es una religión dualista. Esa religión enseña que Ormuz es el espíritu del bien o de la luz. Ahora, Dios dice que Él crea la luz, y la luz no es ningún dios; pero esta gente, se había acercado mucho a la cúspide, y nos preguntamos por qué ellos llegaron tan cerca de la luz, y por qué llegaron a adorar a un solo Dios en medio de la idolatría. Uno debe recordar que esta gente llegó a tener contacto con la nación de Israel. Y la nación de Israel estaba testificando a todo el mundo.
Para el adorador del Zoroastrismo, la oscuridad, las tinieblas, era el espíritu del mal, llamado Ahriman. Pero aquí vemos en este versículo que Dios también es responsable por las tinieblas, y esto es algo interesante. Dios no crea el mal, y debemos corregir esto aquí mismo. El mal o las tinieblas, como tenemos en este versículo, se mencionan en el sentido de tristeza, dificultad, tragedia, miseria, que es el fruto del mal; el fruto del pecado. En realidad, esta es una manera de decir en el Antiguo Testamento que la paga del pecado es la muerte; es decir que, si usted hace ciertas cosas, eso es lo que ocurrirá. En efecto, permítanos presentar algo más aquí, porque estamos viviendo en días cuando la gente dice que el bien y el mal son términos relativos; que cualquier cosa que uno piense que es buena, es buena. Y usan esta clase de argumento. Bueno, la Biblia dice: No matarás, no hurtarás. Pero, ¿qué es la Biblia; quién debe obedecerla; quién debe escuchar al Dios de la Biblia?
El Señor tiene aquí otro argumento poderoso y convincente. Dios dice que si usted se complace en el pecado, el pecado le dará su paga, en el día de pago. Y habrá un día de pago en el futuro para esto. Y, en el momento en que usted se complace en pecar, se hace acreedor al pago. Y de paso, digamos, que le da una “buena paga”. Eso es lo que Él quiere decir aquí. Dios dice que Él ha creado al universo, y que cuando usted quebranta lo que Él ha dicho, usted no necesita un juez, no necesita un verdugo o la silla eléctrica. Dios se hará cargo de eso. Él siempre lo hace. Nos damos cuenta pues, que nos encontramos en una sección realmente tremenda. Así es que, Dios dice por tanto, que Él fue quien creó la luz y las tinieblas. Y luego, dice en el versículo 9, de este mismo capítulo 45:
9¡Ay del que pleitea con su Hacedor! ¡el tiesto con los tiestos de la tierra! ¿Dirá el barro al que lo labra: ¿Qué haces?; o tu obra: ¿No tiene manos? (Isa. 45:9)
Para qué luchar contra Dios, amigo oyente. Él es quien lo dirige todo. Los griegos tienen un proverbio que dice: “Los dados de los dioses están cargados”. Y eso es exactamente lo que Dios está diciendo en Su Palabra. Dios dice: “No juegues conmigo. No pleitees conmigo. No pienses que puedes luchar contra mi”. Y amigo oyente, es mejor que usted llegue a un acuerdo en su pleito fuera de la corte. Ya hemos visto anteriormente en este libro que dice: Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana. Dios dice que no nos metamos en pleito con Él, porque nosotros siempre saldremos perdiendo. Él dice que no juguemos con Él, porque Él sabe cuál será el resultado de los dados, ellos están cargados. Y dice: “Yo sé siempre cual será el resultado, pero tú no lo sabes”. Y luego Dios dice aquí en el versículo 12:
12Yo hice la tierra, y creé sobre ella al hombre. Yo, mis manos, extendieron los cielos, y a todo su ejército mandé. (Isa. 45:12)
Debemos destacar aquí algo que es de suma importancia. Dios dice: mis manos extendieron los cielos. Eso no es ninguna cosa accidental. Sir James Gene, un astrónomo creyente, de Gran Bretaña, presentó una teoría que se sigue por la mayoría de los astrónomos del presente, y algunos de los científicos, que trabajan en esta área de la astronomía, toman la posición de lo que dijo Sir James Gene en uno de sus libros, que “El universo se expande y se hace cada vez más grande. Los planetas y los mundos, y los sistemas galáxicos todos se están separando unos de los otros”. Dios dice: “Mis manos extendieron los cielos”. Así es como Él lo hizo. No nos ha dicho exactamente cómo fue que lo hizo, y cómo Él puede tomar nada y hacer algo de eso. No lo sé, pero no interesa cuál es la teoría que usted ha adoptado, amigo oyente, puede que sea la de la evolución, y aun con eso usted tiene que regresar a cierto lugar donde no hay nada; y luego, existe algo, y usted me puede explicar a mi cómo es que de la nada sale algo, y entonces, yo le escucharé.
Pero, hasta cuando usted pueda hacer eso, amigo oyente, usted puede seguir hablando y hablando todo lo que quiera acerca de los monos, mientras yo me quedo aquí sentado y sonriendo, porque, en realidad, soy un escéptico, no lo puedo creer. Sólo Dios, amigo oyente, tiene una respuesta razonable. Dios dice: “Yo lo he hecho. Yo lo he creado”. Y por medio de Su palabra, Él le dio existencia a este universo. Llegamos ahora a la tercera división de este capítulo 45. Trata de la continuación de Israel por todo el tiempo, y la eternidad. Dios no permite que usted se olvide de este tema, y Él dice aquí en el versículo 17, de este capítulo 45 de Isaías:
17Israel será salvo en Jehová con salvación eterna; no os avergonzaréis ni os afrentaréis, por todos los siglos. (Isa. 45:17)
Dios dice: “Sí, voy a juzgar. Vosotros vais a Babilonia. Vosotros seréis juzgados. Pero también vais a regresar a la tierra, y eso no va a ser el fin de todo, porque aún existe la rebelión en vuestro corazón”. Pero Dios dice finalmente: “Yo los voy a salvar”. Y, ahora Él les envía una invitación. Y esta es una invitación para todos. Leamos el versículo 22:
22Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más. (Isa. 45:22)
Este fue el versículo que tuvo mucho que ver con la conversión de ese gran predicador que fue Charles Spurgeon. En cierta mañana, él tuvo que ir a una iglesia a causa de una gran tormenta de nieve que estaba castigando a la ciudad de Londres. Él no pudo llegar a la iglesia a la cual quería asistir, de modo que decidió entrar en una iglesia pequeña, a la cual ni siquiera había llegado el predicador. Cierto hombre se levantó, y aún cuando Spurgeon no sabía qué clase de oficio tenía ese hombre, él sí sabía que era un persona bastante ignorante. Y este hombre tomó este versículo como texto esa mañana, y aun cuando le faltaban los relámpagos, tenía bastante de trueno. Se levantó pues, y dijo este versículo: Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra. Y comenzó a hablar acerca de este texto.
Ahora, Dios dice que usted debe mirar a Él y ser salvo. Y, después de decir eso, bueno, se le acabó la imaginación. Él había dicho todo lo que podía decir, así es que comenzó con sus truenos, y comenzó a gritar y a golpear el púlpito, y dijo: “Miren a Dios todos los términos de la tierra, y sed salvos”. Miró hacia la parte de atrás del auditorio y allí vio a este joven, Spurgeon, que estaba sentado sintiéndose realmente miserable, y le dijo: “Joven, usted parece sentirse muy miserable. Mire al Señor Jesús y será salvo”. Ahora, de paso, debemos decir que Spurgeon era un joven muy brillante, muy inteligente, y Spurgeon dice: “Yo miré a Jesús y fui salvo”. Un versículo maravilloso por cierto, y tiene mucho poder aún en el día de hoy.
Bien, legamos ahora al capítulo 46 de Isaías. Tenemos aquí, la derrota de los ídolos de Babilonia, y la declaración a Israel de la salvación, y la denuncia del panteísmo; es decir, la adoración de toda clase de ídolos. En primer lugar, tenemos el juicio de los ídolos de Babilonia. Leamos el primer versículo de este capítulo 46:
1Se postró Bel, se abatió Nebo; sus imágenes fueron puestas sobre bestias, sobre animales de carga; esas cosas que vosotros solíais llevar son alzadas cual carga, sobre las bestias cansadas. (Isa. 46:1)
Bel y Nebo eran los dioses de Babilonia. Bel es una abreviación del nombre Baal, de donde tenemos la palabra Beelzebú, y eso significa Satanás. Nebo quiere decir, orador o profeta. Cuando Pablo y Bernabé fueron a Galacia, la gente de ese lugar pensaba que Bernabé era Bel o Júpiter, y Pablo Nebo o Mercurio. Porque ese era el que hablaba más. Y a nosotros se nos advierte hoy que nuestra lucha es una lucha espiritual. En realidad, detrás de los ídolos de aquel día, existía la terrible situación de la adoración de Satanás, esto es algo que ha llegado a ser muy popular en nuestros días, lamentablemente. Ahora, tenemos comenzando aquí con el versículo 3, la promesa de salvación de parte de Jehová, y Él está hablando de idolatría. Leamos el versículo 3:
3Oídme, oh casa de Jacob, y todo el resto de la casa de Israel, los que sois traídos por mí desde el vientre, los que sois llevados desde la matriz. (Isa. 46:3)
Dios está diciendo aquí a Israel que Él ha estado llevando a esa nación de la misma forma en que una mujer lleva a su criatura en su vientre. Y en el versículo 4, continúa:
4Y hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportaré yo; yo hice, yo llevaré, yo soportaré y guardaré. (Isa. 46:4)
Aquí tenemos la diferencia entre los asuntos falsos y los verdaderos. Y nos gustaría hacerle una pregunta, amigo oyente: ¿Le está llevando la religión a usted, o usted está llevando a su religión? Eso es importante. Dios dice: “Yo llevo vuestros pecados”. Él llevó nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores. Y Él también lleva nuestras cargas, nuestras preocupaciones, como nos dice el Apóstol Pedro, en su primera epístola, capítulo 5, versículo 7: . . .echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros. Y luego, Dios nos lleva hoy. El eterno Dios es tu refugio, y acá abajo los brazos eternos; Él echó de delante de ti al enemigo, y dijo: destruye. Dios dice: “Yo llevaré, Yo soportaré”. Y eso se lo dice a usted, amigo oyente, y me lo dice a mí también. Notemos ahora, lo que dice en cuanto a la idolatría aquí en el versículo 5, de este capítulo 46 de Isaías:
5¿A quién me asemejáis, y me igualáis, y me comparáis, para que seamos semejantes? (Isa. 46:5)
Amigo oyente, una de las cosas que el Señor Jesucristo hizo, fue no solo la de redimir a los hombres, sino que Él reveló a Dios cuando vino a esta tierra. Esa es la única forma por la cual nosotros podemos conocer a Dios. Ahora, aquí se nos dice cómo hace la gente cuando quiere tener un ídolo. Aquí tenemos una sátira en cuanto a la idolatría; leamos el versículo 6:
6Sacan oro de la bolsa, y pesan plata con balanzas, alquilan un platero para hacer un dios de ello; se postran y adoran. (Isa. 46:6)
Ahora, hacen construir una imagen de metal, que es mucho mejor que la de madera, y es mucho más hermosa y de más valor. Y el dinero del hombre rico se gasta en hacer un ídolo. Es decir que, si usted amigo oyente, no tiene mucho dinero, tiene un dios barato. Pero si usted es rico, entonces, tiene un dios rico. En realidad, todo se resume al hecho de que el hombre está adorando a su propia mano de obra. Están adorándose a sí mismos. Es una forma de humanismo. Y, ahora, tenemos la verdadera prueba aquí en el versículo 7, donde dice:
7Se lo echan sobre los hombros, lo llevan, y lo colocan en su lugar; allí se está, y no se mueve de su sitio. Le gritan, y tampoco responde, ni libra de la tribulación. (Isa. 46:7)
Escuche lo que Dios les dice a ellos aquí en el versículo 9, ahora:
9Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, (Isa. 46:9)
Dios dice: “Yo los llevo a ustedes”. ¡Qué diferencia, amigo oyente! Dios dice: “Yo llevaré”. Finalizamos en este punto hoy porque hay mucho de idolatría moderna en la actualidad.
Tenemos que enfrentar esto. ¿Saca algo usted cuando va a la Iglesia? ¿Recibe algo cuando escucha este programa radial? Pues bien, si usted no recibe nada, yo le quiero decir, amigo oyente, que Dios quiere comunicarle algo a usted. Él tiene algo para usted. Quiere llevarle, Él no quiere que usted le lleve a Él. Hay muchas personas hoy que están cargando con su dios a cuestas. Y, en realidad, esa es una verdadera carga para ellos. Amigo oyente, aquí tenemos la prueba verdadera.
Continuaremos, Dios mediante, en nuestro próximo programa. Mientras tanto, le recordamos leer el capítulo 47 de Isaías, al cual daremos consideración en nuestro próximo programa, pues de esta forma, estará usted mejor preparado para nuestro próximo estudio. Nos despedimos ahora, pero antes, dejamos con usted estas palabras del Señor, registradas en el libro de Isaías: Yo, Yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados. ¡Hasta pronto, amigo oyente, que el Señor le bendiga!